Vivienda digna y asequible

Vivienda social y nuevas formas de habitar

La vivienda es uno de los pilares de Seda-Paperera. El proyecto prevé más de 5.700 viviendas y reserva más de 2.750 para vivienda protegida, junto con un 20% destinado a alquiler asequible de titularidad pública. Esta combinación permite que la regeneración de un antiguo ámbito industrial contribuya de forma directa a ampliar la oferta residencial accesible en un entorno metropolitano especialmente tensionado.

Pero la propuesta no se limita a incrementar el número de viviendas. El proyecto explora nuevas formas de habitar capaces de adaptarse a hogares y estilos de vida diversos. Frente a modelos residenciales rígidos, se plantean tipologías más flexibles y versátiles, con distribuciones capaces de evolucionar en el tiempo, espacios menos jerarquizados y estancias que pueden asumir diferentes usos. La reducción de pasillos y zonas de circulación permite aprovechar mejor la superficie disponible y convertirla en espacio realmente habitable.

La relación entre vivienda y comunidad es igualmente importante. Las islas se conciben como unidades abiertas, con espacios libres comunes conectados visual y físicamente con la red verde pública. Los espacios exteriores de calidad, las terrazas, las áreas compartidas y los posibles servicios comunitarios amplían la vivienda más allá de sus límites estrictos y favorecen las relaciones vecinales, el bienestar y el sentimiento de pertenencia.

La arquitectura incorpora también criterios de orientación, ventilación natural, iluminación, eficiencia energética, industrialización y selección de materiales saludables y duraderos. Se busca así una vivienda que sea asequible, pero también confortable y preparada para responder a los cambios demográficos y sociales: personas que viven solas, parejas jóvenes o mayores, familias con hijos y otras formas de convivencia que requieren soluciones residenciales distintas a lo largo de su vida.