Naturaleza y resiliencia climática

Biodiversidad, ciclo del agua y adaptación al cambio climático

En Seda-Paperera la naturaleza no se entiende como un conjunto de zonas verdes aisladas, sino como una infraestructura continua capaz de mejorar la biodiversidad, gestionar el agua y hacer el barrio más habitable frente al aumento de las temperaturas y los episodios climáticos extremos. La espina verde central conecta tres grandes parques, enlaza con los espacios libres existentes y acerca la vegetación a las viviendas mediante islas abiertas y espacios comunes permeables.

La estrategia de biodiversidad combina distintos estratos de vegetación —arbolado, arbustos y especies herbáceas y florales— con vegetación autóctona y soluciones en cubiertas, fachadas y medianeras. Esta red crea sombra, mejora la calidad ambiental, favorece la presencia de polinizadores y fauna urbana y refuerza la continuidad ecológica. El diseño incorpora asimismo medidas específicas para reducir impactos sobre la avifauna y aumentar la presencia de naturaleza en el espacio construido.

El agua constituye el segundo gran eje de esta infraestructura verde. El proyecto adopta principios de ciudad esponja: pavimentos permeables, sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS), áreas de infiltración y laminación, depósitos de aguas pluviales y soluciones de almacenamiento y reutilización. Se prevé también el empleo de agua regenerada para usos no potables, como el riego y las cisternas de los inodoros. De este modo, el agua deja de tratarse únicamente como un residuo que debe evacuarse y pasa a formar parte activa del funcionamiento ecológico del barrio.

Estas medidas se combinan con espacios de sombra, vegetación abundante, materiales que reducen la acumulación de calor y soluciones bioclimáticas orientadas a generar una auténtica isla de frescor. El resultado es un espacio público más confortable en verano, con mayor capacidad de infiltración y menor vulnerabilidad frente a lluvias intensas y olas de calor. La infraestructura verde se convierte así en una herramienta de adaptación climática y, al mismo tiempo, en el soporte de una vida urbana más saludable y conectada con la naturaleza.